Un día de estos un amigo me preguntó cómo podía explicar el encanto de Twitter. No me había detenido a pensarlo hasta ese momento, pero lo primero que se me ocurrió me pareció finalmente la mejor descripción posible: para mí Twitter es el equivalente al barrio de mi juventud.
El barrio era el lugar en donde estaban los amigos. Lo ideal era que quedara cerca de donde uno vivía (o que uno viviera en el barrio), pero podía darse el caso de que uno viviera en otro lado pero igual perteneciera al barrio. A mí me pasó, cuando me pasé a vivir a Sabanilla a los 15 años, pero mi barrio siguió siendo San Pedro hasta que me casé.
Al barrio uno iba si estaba aburrido en la casa o cuando venía del cole. Había puntos de encuentro tácitamente prefijados, la casa de fulano, la acera enfrente de la casa de fulana, el parquecito detrás de la embajada tal. Podía ser que la gente se pusiera de acuerdo para verse en alguno de estos puntos, o que las reuniones surgieran espontáneamente. Darse una vuelta por esos lugares para ver a quién se encontraba uno era el final perfecto para un día de colegio, o el inicio de una larga noche de conversaciones variadas, a veces matizada con alguna bebida espirituosa.
Tengo la impresión que ese tipo de barrio ya no existe, al menos en los grandes centros urbanos. Me parece identificar algo parecido aquí en Santa Ana, porque periódicamente veo un grupo de jóvenes reunidos enfrente de una casa cerca de la mía, pero esto es una excepción. Siguen existiendo las barras de amigos, pero me parece que el centro de reunión que era el barrio ya no es lo que era antes.
Hasta que llegó Twitter. Es el mismo sentimiento. Llegamos a la casa y nos damos una vuelta por el barrio, a ver de qué hablan los amigos, quiénes están y quiénes se han perdido, cuáles son los últimos comentarios/chismes/opiniones/tópicos de interés. Como lo hacíamos en el barrio, a veces simplemente oímos a otros conversando y a veces somos nosotros los que opinamos. Como a menudo sucedía en el barrio, puede haber varias conversaciones simultáneas con diferentes niveles de profundidad o superficialidad. Estar ahí nos descansaba y pasábamos un rato ameno. Y por eso siempre queríamos volver. Igual que en Twitter. Treinta y tantos años después de haber perdido mi barrio, ahora puedo decir que tengo uno nuevo. ¡Me encanta!
Blog personal de Roberto J. Gallardo N., Profesor de la Escuela de Ciencias Políticas de la Universidad de Costa Rica
martes, 16 de marzo de 2010
lunes, 15 de marzo de 2010
Un hito histórico (artículo para Tribuna Abierta del Diario Extra)
El pasado 4 de marzo la Asamblea Legislativa aprobó en segundo debate y por unanimidad la “Ley de Transferencia de Competencias del Poder Ejecutivo a las Municipalidades”, la que permitirá concretar la reforma al artículo 170 de la Constitución Política, y así trasladar paulatinamente a las municipalidades al menos un 10% de los ingresos ordinarios, así como las competencias respectivas. Esta aprobación constituye un hito histórico sobre el que es importante llamar la atención de la ciudadanía, así como de los mismos gobiernos locales.
Aun cuando nos llevó a contar de indicadores sociales y económicos que nos distinguen del resto de la región, el modelo centralizado de organización de las instituciones públicas ha empezado a mostrar sus limitaciones. Las demandas ciudadanas son cada vez más complejas y tienen un referente regional que las hace aun más específicas. La respuesta ante esta nueva realidad es la descentralización del poder, en tanto nadie conoce mejor los retos que tienen los ciudadanos en cada cantón como las municipalidades. Este es un paso impostergable en el camino hacia el desarrollo, pues la experiencia nos enseña que no hay país desarrollado en el mundo con gobiernos locales débiles.
El camino a la descentralización ha enfrentado obstáculos, muchos de ellos a partir de prejuicios relacionados con la capacidad de las municipalidades, no ya de asumir nuevas responsabilidades, si no la de cumplir con las que actualmente tiene. Pero lo cierto es que muchos gobiernos locales no cuentan ni siquiera con algunas condiciones básicas para poder ejecutar sus labores. La lista es larga, pero baste decir que en este momento en Costa Rica solo un 0,6% de la Población Económicamente Activa trabaja en el régimen municipal. En países como España, este porcentaje, incluyendo municipios y comunidades autónomas, se eleva al 10%. Y este es apenas uno de los ámbitos, cuidado si no el más importante, en el que se debe reforzar a las municipalidades para que puedan gradualmente ir asumiendo nuevas competencias.
Paralelamente a los esfuerzos que se venían llevando a cabo para impulsar la aprobación de la ley, el MIDEPLAN, en conjunto con el IFAM y el programa FOMUDE, así como otros actores relevantes, han venido desarrollando una serie de acciones complementarias para apoyar a las municipalidades. Primero, y para superar la ausencia de planificación de mediano y largo plazo existente en muchas de nuestras municipalidades, se desarrollaron 42 Planes de Desarrollo Humano Local en igual cantidad de cantones, Planes que fueron elaborados con una gran participación ciudadana lo que les otorga una gran legitimidad y representatividad
Segundo, se emitió un decreto, y ahora en esta nueva ley se ratifica, creando los denominados Consejos Cantonales de Coordinación Institucional, con el objetivo de que los Alcaldes y Alcaldesas del país puedan convocar a los representantes de las instituciones públicas presentes en sus cantones para armonizar el trabajo de las instituciones con las necesidades comunales, coordinación que precisamente se da en el marco de los Planes de Desarrollo Humano Local mencionados
Finalmente, se estableció un convenio con la UNED para la creación del Instituto de Formación y Capacitación Municipal y Desarrollo Local, instancia que vendrá a suplir de manera permanente las necesidades de capacitación, actualización y formación de los servidores municipales.
La ley aprobada debe ser reglamentada, para lo cual se dispone de cuatro meses. Pero en MIDEPLAN hemos asumido el compromiso de dejar el reglamento emitido por decreto antes de la finalización del actual período de Gobierno. La idea es que en un período de siete años se trasladen competencias y recursos al menos de un 10% de los ingresos ordinarios del Estado, para lo que MIDEPLAN liderará un órgano consultivo con representación del Ministerio de Hacienda, el IFAM, la Unión Nacional de Gobiernos Locales, la Asociación Nacional de Alcaldías e Intendencias, de la Red de Mujeres Municipalistas, CONADECO y el o los Ministerios que vayan a transferir competencias, en el que se definirán cuáles serán esa competencias y los recursos necesarios para que las municipalidades las asuman efectivamente.
La transferencia de recursos y competencias acercará los centros de decisión de las políticas públicas a la ciudadanía. Desde esta perspectiva, el éxito del esquema presupone una participación activa de los ciudadanos, Ahora que se avecina la elección de alcaldes y alcaldesas es importante que se considere la disposición que candidatos y candidatas muestren de ampliar los espacios de participación en la vida municipal, como un elemento a valorar de la oferta electoral. Porque en ese proceso electoral ya no estaremos hablando de municipalidades sin perspectivas de crecimiento, sino de gobiernos locales que pueden paulatinamente ir adquiriendo potestades que efectivamente podrán incidir en la calidad de vida la población. No es poca cosa.
Aun cuando nos llevó a contar de indicadores sociales y económicos que nos distinguen del resto de la región, el modelo centralizado de organización de las instituciones públicas ha empezado a mostrar sus limitaciones. Las demandas ciudadanas son cada vez más complejas y tienen un referente regional que las hace aun más específicas. La respuesta ante esta nueva realidad es la descentralización del poder, en tanto nadie conoce mejor los retos que tienen los ciudadanos en cada cantón como las municipalidades. Este es un paso impostergable en el camino hacia el desarrollo, pues la experiencia nos enseña que no hay país desarrollado en el mundo con gobiernos locales débiles.
El camino a la descentralización ha enfrentado obstáculos, muchos de ellos a partir de prejuicios relacionados con la capacidad de las municipalidades, no ya de asumir nuevas responsabilidades, si no la de cumplir con las que actualmente tiene. Pero lo cierto es que muchos gobiernos locales no cuentan ni siquiera con algunas condiciones básicas para poder ejecutar sus labores. La lista es larga, pero baste decir que en este momento en Costa Rica solo un 0,6% de la Población Económicamente Activa trabaja en el régimen municipal. En países como España, este porcentaje, incluyendo municipios y comunidades autónomas, se eleva al 10%. Y este es apenas uno de los ámbitos, cuidado si no el más importante, en el que se debe reforzar a las municipalidades para que puedan gradualmente ir asumiendo nuevas competencias.
Paralelamente a los esfuerzos que se venían llevando a cabo para impulsar la aprobación de la ley, el MIDEPLAN, en conjunto con el IFAM y el programa FOMUDE, así como otros actores relevantes, han venido desarrollando una serie de acciones complementarias para apoyar a las municipalidades. Primero, y para superar la ausencia de planificación de mediano y largo plazo existente en muchas de nuestras municipalidades, se desarrollaron 42 Planes de Desarrollo Humano Local en igual cantidad de cantones, Planes que fueron elaborados con una gran participación ciudadana lo que les otorga una gran legitimidad y representatividad
Segundo, se emitió un decreto, y ahora en esta nueva ley se ratifica, creando los denominados Consejos Cantonales de Coordinación Institucional, con el objetivo de que los Alcaldes y Alcaldesas del país puedan convocar a los representantes de las instituciones públicas presentes en sus cantones para armonizar el trabajo de las instituciones con las necesidades comunales, coordinación que precisamente se da en el marco de los Planes de Desarrollo Humano Local mencionados
Finalmente, se estableció un convenio con la UNED para la creación del Instituto de Formación y Capacitación Municipal y Desarrollo Local, instancia que vendrá a suplir de manera permanente las necesidades de capacitación, actualización y formación de los servidores municipales.
La ley aprobada debe ser reglamentada, para lo cual se dispone de cuatro meses. Pero en MIDEPLAN hemos asumido el compromiso de dejar el reglamento emitido por decreto antes de la finalización del actual período de Gobierno. La idea es que en un período de siete años se trasladen competencias y recursos al menos de un 10% de los ingresos ordinarios del Estado, para lo que MIDEPLAN liderará un órgano consultivo con representación del Ministerio de Hacienda, el IFAM, la Unión Nacional de Gobiernos Locales, la Asociación Nacional de Alcaldías e Intendencias, de la Red de Mujeres Municipalistas, CONADECO y el o los Ministerios que vayan a transferir competencias, en el que se definirán cuáles serán esa competencias y los recursos necesarios para que las municipalidades las asuman efectivamente.
La transferencia de recursos y competencias acercará los centros de decisión de las políticas públicas a la ciudadanía. Desde esta perspectiva, el éxito del esquema presupone una participación activa de los ciudadanos, Ahora que se avecina la elección de alcaldes y alcaldesas es importante que se considere la disposición que candidatos y candidatas muestren de ampliar los espacios de participación en la vida municipal, como un elemento a valorar de la oferta electoral. Porque en ese proceso electoral ya no estaremos hablando de municipalidades sin perspectivas de crecimiento, sino de gobiernos locales que pueden paulatinamente ir adquiriendo potestades que efectivamente podrán incidir en la calidad de vida la población. No es poca cosa.
miércoles, 3 de marzo de 2010
Sobre las elecciones...
Este es un post que necesito sacarme de entre pecho y espalda, porque creo que es esto lo que no me deja escribir sobre otras cosas. Ideas sueltas sobre las elecciones del 2010 y lo que podría venir para el 2014:
- Leí con atención el mea-culpa que mi amigo Alberto Cortés hizo en una nota en Facebook respecto a la predicción que hiciera sobre la probabilidad -alta, según él-, de una segunda ronda en las elecciones del 2010. Y voy a hacer algo que siempre critico que hagan otros, pero que no puedo evitar hacer yo en esta ocasión: decir "se los dije". Desde hace por lo menos 4 años yo vengo advirtiendo sobre el desconocimiento que tenemos del ciudadano del siglo XXI, y de la insuficiencia de los instrumentos análiticos que tradicionalmente hemos usado en las Ciencias Sociales para tratar de comprender el comportamiento de este nuevo ciudadano. Seguimos tratando de pronosticar el resultado de procesos como las elecciones utilizando categorías que evidentemente han sido superadas por la realidad social. No sabemos nada del votante contemporáneo. ¿Qué criterios usa para definir su preferencia electoral? ¿Dejó de ser la consistencia una característica del ciudadano? ¿Por qué? ¿Qué significa que un tercio del electorado defina su posición política en el último mes de la campaña? ¿Por qué de pronto pasamos de sentirnos orgullosos de mostrar nuestra preferencia partidaria a tener una actitud agresivamente reservada respecto a esto? Yo me he aventurado a dar algunas explicaciones, pero no son más que intuiciones para las que no tengo mucho sustento empírico, solo una interpretación personal de lo que pasa. Tenemos que avanzar en la construcción de herramientas metodológicas de investigación, lo que puede significar no solo crear nuevas, sino utilizar las actuales de manera novedosa, que nos permitan conocer con mayor certeza qué demonios está pasando por la mente de esa masa anónima que denominamos ciudadanía.
- Ante este panorama, hacer alguna afirmación sobre lo que puede pasar dentro de cuatro años parece totalmente banal. Pero como soy tan irresponsable y fiebre respecto al análisis político, voy a decir algo al respecto. De primera entrada uno creería que la próxima puede ser la elección que determine el futuro del PAC o del Movimiento Libertario. La valoración de los resultados de la elección del 2010 parecen indicar que de persistir la paridad entre ML y el PAC el PLN podría obtener por primera vez en la historia una tercera victoria electoral consecutiva en el 2014. Para que esto no suceda, alguno de los dos bloques opositores debe crecer a costa del otro. Y aun así puede que no sea suficiente para ganar, Pero quien resulte tercero lo hará con una votación que bien podría no llegar a superar el 10%. Si es el PAC, esto significaría la consolidación de un proceso de deterioro que podría ser irreversible. Y si es el Movimiento Libertario, constituiría un retroceso que confirmaría su condición de partido sin arraigo. Pero, en el escenario político actual todo es posible ¡incluso que el PLN termine de tercero!
Bueno ya lo dije. ¡Vamos a ver si ahora ya puedo escribir de otras cosa!
- Leí con atención el mea-culpa que mi amigo Alberto Cortés hizo en una nota en Facebook respecto a la predicción que hiciera sobre la probabilidad -alta, según él-, de una segunda ronda en las elecciones del 2010. Y voy a hacer algo que siempre critico que hagan otros, pero que no puedo evitar hacer yo en esta ocasión: decir "se los dije". Desde hace por lo menos 4 años yo vengo advirtiendo sobre el desconocimiento que tenemos del ciudadano del siglo XXI, y de la insuficiencia de los instrumentos análiticos que tradicionalmente hemos usado en las Ciencias Sociales para tratar de comprender el comportamiento de este nuevo ciudadano. Seguimos tratando de pronosticar el resultado de procesos como las elecciones utilizando categorías que evidentemente han sido superadas por la realidad social. No sabemos nada del votante contemporáneo. ¿Qué criterios usa para definir su preferencia electoral? ¿Dejó de ser la consistencia una característica del ciudadano? ¿Por qué? ¿Qué significa que un tercio del electorado defina su posición política en el último mes de la campaña? ¿Por qué de pronto pasamos de sentirnos orgullosos de mostrar nuestra preferencia partidaria a tener una actitud agresivamente reservada respecto a esto? Yo me he aventurado a dar algunas explicaciones, pero no son más que intuiciones para las que no tengo mucho sustento empírico, solo una interpretación personal de lo que pasa. Tenemos que avanzar en la construcción de herramientas metodológicas de investigación, lo que puede significar no solo crear nuevas, sino utilizar las actuales de manera novedosa, que nos permitan conocer con mayor certeza qué demonios está pasando por la mente de esa masa anónima que denominamos ciudadanía.
- Ante este panorama, hacer alguna afirmación sobre lo que puede pasar dentro de cuatro años parece totalmente banal. Pero como soy tan irresponsable y fiebre respecto al análisis político, voy a decir algo al respecto. De primera entrada uno creería que la próxima puede ser la elección que determine el futuro del PAC o del Movimiento Libertario. La valoración de los resultados de la elección del 2010 parecen indicar que de persistir la paridad entre ML y el PAC el PLN podría obtener por primera vez en la historia una tercera victoria electoral consecutiva en el 2014. Para que esto no suceda, alguno de los dos bloques opositores debe crecer a costa del otro. Y aun así puede que no sea suficiente para ganar, Pero quien resulte tercero lo hará con una votación que bien podría no llegar a superar el 10%. Si es el PAC, esto significaría la consolidación de un proceso de deterioro que podría ser irreversible. Y si es el Movimiento Libertario, constituiría un retroceso que confirmaría su condición de partido sin arraigo. Pero, en el escenario político actual todo es posible ¡incluso que el PLN termine de tercero!
Bueno ya lo dije. ¡Vamos a ver si ahora ya puedo escribir de otras cosa!
miércoles, 17 de febrero de 2010
¡Orgullosos y agradecidos!
El día de hoy se produjo un hito histórico en nuestro país: una petición transmitida por medio de Twitter fue elevada en el Consejo de Gobierno al Presidente de la República. Como lo esperábamos quienes lo hicimos, don Oscar acogió positivamente nuestra solicitud, la de enviar oportunamente a la Asamblea Legislativa el proyecto de Ley de Sociedades de Convivencia (expediente 16390) en el actual período de sesiones extraordinarias.
Esta rápida entrada es para compartir con ustedes el orgullo que sentimos quienes estuvimos involucrados en lo que pasó hoy en la mañana. No solo porque el proyecto es justo y debe ser aprobado, sino además porque de pronto el Twitter para nosotros -ya sospechábamos que esto era más que una forma de entretenimiento-, se convirtió en un instrumento más para hacer nuestro trabajo. Finalizado el Consejo de Gobierno María Luisa, Leo, María Elena y yo (Marco no estaba físicamente, pero ya había manifestado su apoyo... ¡por medio de Twitter!) nos quedamos comentando, con un muy poco disimulado orgullo y no sin cierta condescendencia con nuestros colegas con "carencias digitales" (es un broma, por supuesto), acerca de las implicaciones que puede tener una cosa como esta. No llegamos a ninguna conclusión, sospecho yo porque estábamos más entusiasmados por el hecho que con la disposición para hacer una reflexión profunda sobre un tema de tantas aristas.
Pero por supuesto lo más satisfactorio es haber impulsado una iniciativa en la que todos creemos firmemente. Y si no se nos hubiera hecho la solicitud en Twitter posiblemente nada habría pasado. Nos enorgullece haber sido los instrumentos para que esto se concretara, y por eso agradecemos a la comunidad twittera del país. #muchasgracias!
Esta rápida entrada es para compartir con ustedes el orgullo que sentimos quienes estuvimos involucrados en lo que pasó hoy en la mañana. No solo porque el proyecto es justo y debe ser aprobado, sino además porque de pronto el Twitter para nosotros -ya sospechábamos que esto era más que una forma de entretenimiento-, se convirtió en un instrumento más para hacer nuestro trabajo. Finalizado el Consejo de Gobierno María Luisa, Leo, María Elena y yo (Marco no estaba físicamente, pero ya había manifestado su apoyo... ¡por medio de Twitter!) nos quedamos comentando, con un muy poco disimulado orgullo y no sin cierta condescendencia con nuestros colegas con "carencias digitales" (es un broma, por supuesto), acerca de las implicaciones que puede tener una cosa como esta. No llegamos a ninguna conclusión, sospecho yo porque estábamos más entusiasmados por el hecho que con la disposición para hacer una reflexión profunda sobre un tema de tantas aristas.
Pero por supuesto lo más satisfactorio es haber impulsado una iniciativa en la que todos creemos firmemente. Y si no se nos hubiera hecho la solicitud en Twitter posiblemente nada habría pasado. Nos enorgullece haber sido los instrumentos para que esto se concretara, y por eso agradecemos a la comunidad twittera del país. #muchasgracias!
viernes, 12 de febrero de 2010
Don José Joaquín es el culpable
Tenía cinco años y sin embargo recuerdo todo lo que pasó ese día con claridad. En realidad recuerdo dos momentos específicos de ese domingo 6 de febrero de 1966. Uno, el estar despierto a las 5 de la mañana, sentado en el filo de la acera, esperando que vinieran a recoger a mi papá para empezar a trabajar. Me llamó la atención la cantidad de gente que andaba en la calle a esa hora, la mayoría uniformada y ondeando banderas, recién bañados y con un entusiasmo que contrastaba con el mal humor de mis hermanas, que no entendían qué demonios hacían despiertas a esa hora. Cuando pregunté qué era lo que pasaba, mi papá me dijo muy serio: "hoy son las elecciones".
Las semanas anteriores había notado la ausencia de mi papá, que salía desde la mañana y volvía tarde en la noche, aun cuando estábamos de vacaciones y él, profesor del Liceo José Martí en Puntarenas, debería haber estado descansando en su casa en vez de, oí por primera vez la expresión sin saber que años después yo pasaría mucho tiempo dedicado a lo mismo, "andar de gira". Mi mamá me explicó que él "estaba metido en política", y que estaba trabajando para que su candidato ganara las elecciones. A mí me intrigó profundamente que alguien que trabajaba todo el año como lo hacía él, dedicara sus vacaciones a trabajar aun más. Algo debería tener esto de andar "metido en política" para que actuara de esa manera.
A las 6 o 7 de la noche de ese domingo mi papá llegó a la casa con un grupo de copartidarios para esperar el resultado de las elecciones. El recuento se hacía por la radio, y a partir de mas o menos las 8 o 9 de la noche, empezaba una larguísima letanía en donde algún anónimo funcionario del TSE leía uno a uno los telegramas con los resultados de cada mesa, en un tono monocromo que denotaba una ausencia de emoción que contrastaba enormemente con las explosiones de júbilo que algunos datos provocaban en el grupo que en mi casa ansiosamente interpretaba cada anuncio, y trataba de vislumbrar un posible resultado final.
A mí toda la situación me pareció fascinante. La intensidad reinante esa noche porteña de verano es algo que me marcó para toda la vida. Y nadie parecía preocupado de que un mocoso de 5 años estuviera despierto a las 10 de la noche, lo que le agregó un aire de fiesta a ese día que hasta hoy sigo experimentando.
Pero finalmente me quedé dormido, arrullado por las especulaciones que provocaba cada mesa leída, y las periódicas explosiones de alegría que los resultados positivos provocaban en los amigos de mi papá.
Para mi gran sorpresa, al despertarme a la mañana siguiente, a eso de las 6, prácticamente todo el grupo que había llegado a mi casa, casi doce horas antes, todavía se encontraba ahí. Ya la lectura de resultados por la radio había terminado, y ahora imperaba en la casa un ambiente de cansada alegría. Contra todos los pronósticos, Don José Joaquín Trejos Fernández había ganado por un margen ínfimo las elecciones, y se proclamaba Presidente de Costa Rica.
No tenía edad para comprenderlo, y me tomó mucho tiempo entender cómo era posible que una actividad que se llevaba a cabo al margen de las obligaciones cotidianas podía llevar a un grupo de personas, como el que estaba esa mañana de febrero en la fresca sala de mi casa porteña, a pasar semanas completas trabajando 18 o 19 horas diarias, para rematar con una noche en blanco a la espera de un resultado que en realidad no les iba beneficiar de manera directa. Pero finalmente lo entendí, al punto que desde esa época he estado involucrado de alguna u otra manera a la actividad política.
Por culpa de don José Joaquín es que terminé metido en política. Después descubrí el placer del servicio público y la pasión de la discusión política. Pero el detonante fue esa noche mágica en la que Cielito Lindo se convirtió en Presidente. Muchas gracias don José Joaquín.
Las semanas anteriores había notado la ausencia de mi papá, que salía desde la mañana y volvía tarde en la noche, aun cuando estábamos de vacaciones y él, profesor del Liceo José Martí en Puntarenas, debería haber estado descansando en su casa en vez de, oí por primera vez la expresión sin saber que años después yo pasaría mucho tiempo dedicado a lo mismo, "andar de gira". Mi mamá me explicó que él "estaba metido en política", y que estaba trabajando para que su candidato ganara las elecciones. A mí me intrigó profundamente que alguien que trabajaba todo el año como lo hacía él, dedicara sus vacaciones a trabajar aun más. Algo debería tener esto de andar "metido en política" para que actuara de esa manera.
A las 6 o 7 de la noche de ese domingo mi papá llegó a la casa con un grupo de copartidarios para esperar el resultado de las elecciones. El recuento se hacía por la radio, y a partir de mas o menos las 8 o 9 de la noche, empezaba una larguísima letanía en donde algún anónimo funcionario del TSE leía uno a uno los telegramas con los resultados de cada mesa, en un tono monocromo que denotaba una ausencia de emoción que contrastaba enormemente con las explosiones de júbilo que algunos datos provocaban en el grupo que en mi casa ansiosamente interpretaba cada anuncio, y trataba de vislumbrar un posible resultado final.
A mí toda la situación me pareció fascinante. La intensidad reinante esa noche porteña de verano es algo que me marcó para toda la vida. Y nadie parecía preocupado de que un mocoso de 5 años estuviera despierto a las 10 de la noche, lo que le agregó un aire de fiesta a ese día que hasta hoy sigo experimentando.
Pero finalmente me quedé dormido, arrullado por las especulaciones que provocaba cada mesa leída, y las periódicas explosiones de alegría que los resultados positivos provocaban en los amigos de mi papá.
Para mi gran sorpresa, al despertarme a la mañana siguiente, a eso de las 6, prácticamente todo el grupo que había llegado a mi casa, casi doce horas antes, todavía se encontraba ahí. Ya la lectura de resultados por la radio había terminado, y ahora imperaba en la casa un ambiente de cansada alegría. Contra todos los pronósticos, Don José Joaquín Trejos Fernández había ganado por un margen ínfimo las elecciones, y se proclamaba Presidente de Costa Rica.
No tenía edad para comprenderlo, y me tomó mucho tiempo entender cómo era posible que una actividad que se llevaba a cabo al margen de las obligaciones cotidianas podía llevar a un grupo de personas, como el que estaba esa mañana de febrero en la fresca sala de mi casa porteña, a pasar semanas completas trabajando 18 o 19 horas diarias, para rematar con una noche en blanco a la espera de un resultado que en realidad no les iba beneficiar de manera directa. Pero finalmente lo entendí, al punto que desde esa época he estado involucrado de alguna u otra manera a la actividad política.
Por culpa de don José Joaquín es que terminé metido en política. Después descubrí el placer del servicio público y la pasión de la discusión política. Pero el detonante fue esa noche mágica en la que Cielito Lindo se convirtió en Presidente. Muchas gracias don José Joaquín.
miércoles, 3 de febrero de 2010
Ciudadanos intimidados
Cuatro días para las elecciones. Nadie lo creería viendo los carros en la calle. De cada 100 carros, solo cuatro o cinco llevan banderas o calcomanías que proclaman una preferencia política. ¿Por qué ya nadie se identifica con un partido político o candidato? ¿Por qué los costarricenses han hecho de su filiación política algo íntimo, que no quieren compartir con nadie?
Varios factores confluyen. Primero, durante muchos años nos bombardearon con un discurso deslegitimador del Estado y de lo público, atribuyéndole a la iniciativa individual un valor supremo. El debilitamiento del sentido y pertinencia de lo colectivo incide directamente en el ámbito político, en tanto es en este donde se debaten, negocian y forjan los proyectos comunes. Segundo, el discurso de denuncia de la corrupción, que en primera instancia recogió el clamor popular que exige una ética rigurosa en el ejercicio del poder ha degenerado, por haber sido efectivo en producir apoyos electorales, en un cuestionamiento sistemático y absoluto de toda instancia de poder-por lo menos hasta que quienes sostienen esta posición no ocupen estos espacios-, haciendo de la generalización no una excepción como exigiría la diversidad de sociedades cada vez más complejas, sino una forma común de desvirtuar cualquier discurso que se oponga al que sostienen quienes se asumen moralmente superiores. En este mundo, que para algunos ni siquiera es blanco y negro, sino todo negro, no existen verdades legítimas de ninguna índole.
Tercero, la ocupación del espacio público del debate por parte de sectores cada vez más intransigentes, dogmáticos y fanáticos aleja al ciudadano común, que prefiere no involucrarse en la lluvia de insultos que termina siendo cualquier intento intercambio de ideas.
Por ultimo, y como consecuencia de todo lo anterior, el descrédito de lo político y de sus instituciones ha derivado en una desproporcionada influencia del papel de la prensa, actor incontestado que no siempre abre espacios para la exposición de puntos de vista contrarios a los sostenidos en su línea editorial. Una cobertura usualmente desequilibrada de los hechos públicos refuerza su carácter negativo y por ende de lo colectivo, agudizando este proceso de disociación y de satanización de lo político.
Ante este panorama, es de esperarse que nadie quiera "destaparse" y mostrar su simpatía política, porque en el ambiente actual eso puede resultar en que se le llame corrupto, fascista o talibán. La militancia política solo puede explicarse, según lo que parece ahora ser el discurso políticamente correcto, en la lógica de los intereses personales -¿detrás de cuál puesto, beca, bono o ayuda andará ese que puso una bandera en su casa?-, nunca por razones positivas. Entonces, ¿para qué exponerse al escarnio y el insulto?. Mejor quedarse callado e ir, mayoritariamente por sus propios medios, a emitir su voto, y es solo en la intimidad de la urna que por fin la ciudadanía decide manifestarse. Y para rematar, cuando los resultados se producen, este ciudadano y ciudadana tiene que soportar los sesudos análisis sobre el comportamiento de...¡los abstencionistas!.
Tenemos que hacer un esfuerzo por recuperar la política como actividad social válida. Es en ese espacio en el que podemos empezar a forjar los acuerdos que requerimos para avanzar como sociedad. Si seguimos por el camino que hemos venido transitando, de seguro no vamos a llegar a ninguna parte.
Varios factores confluyen. Primero, durante muchos años nos bombardearon con un discurso deslegitimador del Estado y de lo público, atribuyéndole a la iniciativa individual un valor supremo. El debilitamiento del sentido y pertinencia de lo colectivo incide directamente en el ámbito político, en tanto es en este donde se debaten, negocian y forjan los proyectos comunes. Segundo, el discurso de denuncia de la corrupción, que en primera instancia recogió el clamor popular que exige una ética rigurosa en el ejercicio del poder ha degenerado, por haber sido efectivo en producir apoyos electorales, en un cuestionamiento sistemático y absoluto de toda instancia de poder-por lo menos hasta que quienes sostienen esta posición no ocupen estos espacios-, haciendo de la generalización no una excepción como exigiría la diversidad de sociedades cada vez más complejas, sino una forma común de desvirtuar cualquier discurso que se oponga al que sostienen quienes se asumen moralmente superiores. En este mundo, que para algunos ni siquiera es blanco y negro, sino todo negro, no existen verdades legítimas de ninguna índole.
Tercero, la ocupación del espacio público del debate por parte de sectores cada vez más intransigentes, dogmáticos y fanáticos aleja al ciudadano común, que prefiere no involucrarse en la lluvia de insultos que termina siendo cualquier intento intercambio de ideas.
Por ultimo, y como consecuencia de todo lo anterior, el descrédito de lo político y de sus instituciones ha derivado en una desproporcionada influencia del papel de la prensa, actor incontestado que no siempre abre espacios para la exposición de puntos de vista contrarios a los sostenidos en su línea editorial. Una cobertura usualmente desequilibrada de los hechos públicos refuerza su carácter negativo y por ende de lo colectivo, agudizando este proceso de disociación y de satanización de lo político.
Ante este panorama, es de esperarse que nadie quiera "destaparse" y mostrar su simpatía política, porque en el ambiente actual eso puede resultar en que se le llame corrupto, fascista o talibán. La militancia política solo puede explicarse, según lo que parece ahora ser el discurso políticamente correcto, en la lógica de los intereses personales -¿detrás de cuál puesto, beca, bono o ayuda andará ese que puso una bandera en su casa?-, nunca por razones positivas. Entonces, ¿para qué exponerse al escarnio y el insulto?. Mejor quedarse callado e ir, mayoritariamente por sus propios medios, a emitir su voto, y es solo en la intimidad de la urna que por fin la ciudadanía decide manifestarse. Y para rematar, cuando los resultados se producen, este ciudadano y ciudadana tiene que soportar los sesudos análisis sobre el comportamiento de...¡los abstencionistas!.
Tenemos que hacer un esfuerzo por recuperar la política como actividad social válida. Es en ese espacio en el que podemos empezar a forjar los acuerdos que requerimos para avanzar como sociedad. Si seguimos por el camino que hemos venido transitando, de seguro no vamos a llegar a ninguna parte.
martes, 2 de febrero de 2010
La encuesta de "37 estudiantes de Estadística de la UCR", y la intolerancia
Desde hace días anda circulando por la red la información de una (o dos o tres o cuatro) encuesta realizada por "37 estudiantes de estadística", con una muestra de cinco mil y pico de personas, que produce resultados dramáticamente diferentes a los que han venido mostrando otras encuestas. Se me ocurrió en el Facebook cuestionar la veracidad de esta supuesta encuesta, di las razones por las cuales no creo en ella y en respuesta, y durante los siguientes dos días,se me ha acusado de lo siguiente:
- Envenenado
- Ser "esclavo de los Arias"
- Con necesidad de "reinventarme"
- Vagabundo
- Tener tendencias autoritarias
- Tener el "el seso frito"
- Estar cegado por el poder
- Antidemocrático
- Ser un "Ministrillo politiquero"
- "Bufón pachuco"
- Fanático
- De haber "dormitado tres años en una torre de marfil"
- Estar ofuscado porque "se me está acabando la teta"
- Al publicar yo la nueva encuesta de la Escuela de Estadística se me invita a "no comprometerme más en estos foros" para que no me pase lo mismo que le pasó a Kevin Casas (¿conseguir un buen trabajo en una renombrada institución académica internacional? ;-))
- Olvidar que los cargos como el que ocupo actualmente son pasajeros
Y todo esto solo porque me atreví a cuestionar una encuesta que nadie sabe de dónde salió (la Escuela de Estadística de la UCR ha solicitado que no se le asocie con ese rumor, así como la Asociación de Estudiantes de dicha Escuela), no se proporciona la ficha metodológica, no se nombran responsables, en fin, una de las tantas "encuestas" que suelen aparecer al final de una campaña política, y que no tienen ningún sustento. Con esta encuesta en particular se invoca el nombre de la UCR para tratar de darle un tinte de seriedad al rumor, y a partir de esto se pretende que hagamos un acto de fe y aceptemos por buenos, reales, honestos y verdaderos los resultados que se mencionan.
Pero cuando alguien se atreve a cuestionar por razones de índole metodológico una fabricación tan evidente, el resultado no es el debate riguroso, sino la descalificación personal y la amenaza velada, en suma, la intolerancia dogmática que parte de la premisa de que quien no piensa de una forma es todo lo que se me ha acusado a mí que soy. Ni modo. A mí no me afectan los insultos, pero es una lástima que el debate se degrade de esta forma. Ojalá que podamos recuperar ese espacio para que el intercambio público sea una actividad apasionada pero respetuosa, llena de convicción pero tolerante. Es lo menos que se merece este país.
- Envenenado
- Ser "esclavo de los Arias"
- Con necesidad de "reinventarme"
- Vagabundo
- Tener tendencias autoritarias
- Tener el "el seso frito"
- Estar cegado por el poder
- Antidemocrático
- Ser un "Ministrillo politiquero"
- "Bufón pachuco"
- Fanático
- De haber "dormitado tres años en una torre de marfil"
- Estar ofuscado porque "se me está acabando la teta"
- Al publicar yo la nueva encuesta de la Escuela de Estadística se me invita a "no comprometerme más en estos foros" para que no me pase lo mismo que le pasó a Kevin Casas (¿conseguir un buen trabajo en una renombrada institución académica internacional? ;-))
- Olvidar que los cargos como el que ocupo actualmente son pasajeros
Y todo esto solo porque me atreví a cuestionar una encuesta que nadie sabe de dónde salió (la Escuela de Estadística de la UCR ha solicitado que no se le asocie con ese rumor, así como la Asociación de Estudiantes de dicha Escuela), no se proporciona la ficha metodológica, no se nombran responsables, en fin, una de las tantas "encuestas" que suelen aparecer al final de una campaña política, y que no tienen ningún sustento. Con esta encuesta en particular se invoca el nombre de la UCR para tratar de darle un tinte de seriedad al rumor, y a partir de esto se pretende que hagamos un acto de fe y aceptemos por buenos, reales, honestos y verdaderos los resultados que se mencionan.
Pero cuando alguien se atreve a cuestionar por razones de índole metodológico una fabricación tan evidente, el resultado no es el debate riguroso, sino la descalificación personal y la amenaza velada, en suma, la intolerancia dogmática que parte de la premisa de que quien no piensa de una forma es todo lo que se me ha acusado a mí que soy. Ni modo. A mí no me afectan los insultos, pero es una lástima que el debate se degrade de esta forma. Ojalá que podamos recuperar ese espacio para que el intercambio público sea una actividad apasionada pero respetuosa, llena de convicción pero tolerante. Es lo menos que se merece este país.
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