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domingo, 9 de octubre de 2016

Los problemas que vienen de adentro

Ocupar un cargo de ministro no es fácil. A la dificultad de navegar las arenas movedizas del ordenamiento jurídico, obstáculo formidable para  la consecución de objetivos, se suma la visibilidad del cargo. Cualquier cosa que un ministro diga o haga, es objeto de comentario, análisis y crítica casi inmediata.

Desafortunadamente no hay un manual que le permita a una persona aprender un oficio tan demandante. La experiencia ayuda, pero hemos visto a políticos experimentados cometer errores que les han costado sus puestos. Aun así, hay algunas premisas básicas que aunque pueden parecer obvias, no por eso dejan de ser importantes.

En su sentido más amplio, una persona que ostente el cargo de ministro, debe resolver problemas. Lo hace porque es su responsabilidad, pero además porque debe proteger al presidente. No por nada se dice que las malas noticias las anuncia un ministro, y las buenas, el presidente. Pero lo contrario es igualmente cierto e importante. Un ministro nunca debe crear problemas, en tanto finalmente las consecuencias recaen en el presidente.

Es precisamente el caso del ministro de Comunicación, Mauricio Herrera. Su gestión al mando de una cartera tan sensible ha estado signada por la polémica. Desde el gesto incomprensible de presentarse ante una cadena de comidas rápidas aguacates en mano –su primer acto público que sirvió para definirlo, no de buena manera, ante una buena porción de la opinión pública-, hasta el manejo del último escándalo a raíz del “brasiliazo”, pasando por la mención de los “ciudadanos de a pie” y el impulso de una ley restrictiva del ejercicio de prensa –no hay peor cuña que la del propio palo-,  el ministro Herrera ha sido fuente constante de conflictos para Solís. Precisamente lo que nunca debería ser un ministro.

Lo normal es que se vaya aprendiendo con el tiempo, y que, si bien es comprensible que se cometan errores cuando se está comenzando una gestión tan compleja, no lo es cuando después de un tiempo se siguen generando conflicto por pura impericia.

El manejo de la comunicación alrededor del retiro del presidente y el canciller antes del discurso del Presidente Temer, ha sido, en el mejor de los casos, poco efectiva. A estas alturas del partido, reforzado además por una penosa comparecencia del canciller ante la Asamblea Legislativa, existe la certeza que el retiro fue espontáneo, o, al menos, poco discutido de previo. Manejar una cosa así, sin haber estado preparado, es de por sí complejo, pero los distintos discursos que pretendieron explicar lo actuado denotan sin duda la ausencia del ministro de Comunicación, una ausencia ante la necesidad de establecer una línea común que pudiera ser adoptada por todos los voceros.

Pero además, el incidente nos mostró otros aspectos que permiten valorar la labor que ha venido haciendo el ministro Herrera. Es el caso  del mensaje a un chat de diputados del PAC, en el que, para agregar mas a la confusión reinante, atribuye al retiro de Solís y González la intención de “tensar” las relaciones con Brasil, sin explicar el propósito final del ejercicio.

Lo que pasó después  es muy revelador. El canciller, evidentemente exasperado por la versión del ministro Herrera, tuvo que salir a desmentir a su colega, preocupado por el efecto que esto pueda tener en nuestras relaciones con Brasil (lo que por cierto parece confirmar que González nunca estuvo muy convencido de lo que se hizo).  Pero mas aun, pareció quedar claro que no hay ninguna conexión entre Relaciones Exteriores el Comunicación, porque semanas después no parece haber un versión, ni un curso de acción unitario.

La publicación del mensaje provocó una reacción inesperada del ministro Herrera, que amenazó a quien había lo filtrado con consecuencias legales, reacción sorprendente para quien en el pasado ha defendido este tipo de acciones en nombre de la libertad de prensa. Y no solo eso, el periodista Herrera se negó a dar mas declaraciones a la prensa, remitiendo a los medios a su página de Facebook, cosa a la que, y este es un dato también relevante de cómo se maneja la comunicación de este gobierno, parecen acudir cada vez mas jerarcas, en medio de las quejas de la prensa por la poca accesibilidad que tienen a las fuentes oficiales.

El corolario de esto fue un inexplicable video de Solís tratando de dar por zanjada la polémica provocada por Herrera. Aparte de la vana pretensión de que el debate de un tema como este se acaba acudiendo a un recurso como este, sin oportunidad de repregunta o cotejo de versiones, el presidente una vez mas debe salir a corregir entuertos de su ministro de Comunicación, recordando un período aciago en que hacía frecuentemente lo mismo con su primer ministro de la Presidencia.

Si un ministro no solo no parece estar cumpliendo con sus responsabilidades sino que, como pasó con Jiménez, se ha vuelto fuente de conflicto a lo interno del gabinete, con parte de su fracción legislativa, y con los medios de comunicación, parecería ser el momento para valorar su continuidad en el cargo. Suficientes problemas tiene Solís para lidiar con uno que venga de adentro.

Twitter: @robertogallardo
Facebook: https://www.facebook.com/roberto.j.gallardo.n/


domingo, 26 de junio de 2016

El MOPT y la embajadora

Gobierno tiene 0% de avance en 9 grandes obras financiadas con préstamo”, informa en primera plana el diario La Nación, en su edición del pasado 22 de junio. En el cuerpo de la noticia, el medio señala que “Trabajos están varados porque el MOPT se atrasó con los preparativos para ejecutar los proyectos; ministro de Obras Públicas alega que este ritmo de trabajo es normal”. La noticia, dirán algunos, es recurrente, y confirma, una vez mas, la desesperante negligencia y desidia de los responsables, quienes actúan sin ninguna consciencia de la urgencia que tiene construir las obras que están atrasando.

Pero la noticia permite evidenciar algunas otras cosas. Primero, no tenemos suficiente información como para valorar si es o no un ritmo “normal” de trabajo. Lo mas que se dice es que, en opinión de la Contraloría General de la República, el atraso es atribuible a “… a la lentitud del Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT) en el cumplimiento de las condiciones previas para el desembolso del dinero: la creación de una unidad ejecutora del crédito (la cual se concretó en marzo del 2016) y el establecimiento de un fideicomiso de administración, lo que aún está en proceso”.

Pero eso que se expresa fácil, no es fácil de concretar. Un programa de inversiones  de esta magnitud requiere de la elaboración de complejísimos carteles de licitación, labor para la que el MOPT no cuenta con suficientes abogados e ingenieros, como para hacer de este un proceso fluido. Proceso que además es acometido con gran cuidado por los responsables, conscientes que incluso un error involuntario puede terminar en el escarnio público, sino en acusaciones penales.

Otro elemento es la necesidad de contar con diseños para poder hacer esas licitaciones. Los diseños funcionales no se comienzan a hacer sino hasta que se aprueba el préstamo, por lo que el tiempo de su elaboración es ineludible . ¿Por qué no se hacen estos diseños desde antes? Porque por ejemplo en el caso de este préstamo, la Asamblea Legislativa tenía que aprobar, además del préstamo mismo,  el proyecto específico y las obras que se iban a desarrollar. Así  que no tenía sentido gastarse una importante cantidad de tiempo y dinero si existía la posibilidad de que la Asamblea cambiara el proyecto.

Súmele a todos estos factores un ordenamiento jurídico que permite apelaciones irrestrictas en todas las etapas de la contratación, así como los requisitos propios de las instituciones financieras que prestan los recursos, y tendrá una perspectiva mas realista de la dificultad que tiene el MOPT para ejecutar un préstamo de esta magnitud. Cuando se conocen estos elementos, ausentes en la nota periodística, la valoración del trabajo de los funcionarios se hace desde una perspectiva mejor informada. Puede que se siga pensando igual, pero por lo menos no será sobre la base de información incompleta.

Es algo que pasa a menudo, recibimos información que lleva a conclusiones fáciles, que reflejan una realidad sencilla en donde todo sucede o no dependiendo exclusivamente de la voluntad personal. Nada más alejado de lo que sucede cotidianamente en la administración pública.

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Hecha la reflexión anterior, cabría preguntarse si entonces el gobierno se enfrenta a una injusta valoración de su trabajo porque, si el tema pasa más por factores objetivos –las carencia profesional, las leyes y los procedimientos-, no puede haber una responsabilidad objetiva del gobierno y sus jerarcas.

Pero aquí el problema es mas bien otro. El caso del nombramiento de la Embajadora en República Dominicana sirve para ilustrarlo con claridad. Se trata de una persona que evidentemente reúne todos los requisitos legales, profesionales y de idoneidad necesarios para desempeñar el cargo. Pero resulta además que es la madre de la Jefa de Despacho del Canciller, quien es el responsable de su nombramiento.

El canciller, que por cierto no parece manejar bien la crítica y califica la noticia como “…un intento más de desprestigiar la transparencia en el ejercicio de la función pública de esta Administración y, en el caso de hoy, el desempeño de mis funciones como canciller" según escribe en su pagina de Facebook, ha salido a defender el nombramiento, no solo mencionando los atestados de la señora Zúñiga, sino además  sus potestades  para nombrar embajadores. El que sea la mamá de su Jefa de Despacho (la que de paso es colega en el bufete en el que los dos trabajan cuando no están en labores de gobierno), afirma indignado el señor González, no es relevante.

Visto de manera objetiva, el ministro parece tener razón en defender su actuación. Pero, y esta es la clave, no puede obviar que forma parte del gobierno de un partido que cuando fue oposición criticó sin miramientos este tipo de nombramientos. El canciller, por mas que venga de otro partido político, no está exento de la obligación de la coherencia. Y eso es lo que se le cobra a él como parte de este gobierno.

Es lo mismo con el MOPT. Se está pagando el precio de haber prometido cosas desde la ignorancia, y de confundir ética con oportunismo electoral. Es tiempo de asumir las consecuencias de las expectativas infladas y el la utilización política del tema de la ética.

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Como siempre, una invitación para que escuchen el podcast de Café Futbol CR. Esta semana con un interesante análisis del calendario del próximo campeonato de la primera división costarricense, la que por cierto sigue mostrando rasgos artesanales que uno creería ya deberían haber sido superados