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martes, 4 de enero de 2011

Angustia 2.0

Voy a escribir esta reflexión porque el sentimiento de culpa no me deja en paz. Parte del problema es que soy muy inflexible y creo a pie juntillas en cierto código de conducta. Y por otro lado me cuesta mucho adaptarme en una época en que la capacidad de adaptación es vital para la supervivencia.

Les cuento rápidamente. El día de mi cumpleaños (20 de diciembre) recibí mas de 400 mensajes, tanto en Twitter como en Facebook, así como en mi correo de Gmail y de la Universidad de Costa Rica (y algunos mensajes de texto al celular). Imaginen que maravilloso arribar a los 50 años recibiendo tantos buenos deseos y felicitaciones. Decidí que lo menos que podía hacer era contestarlos todos, sin pensar cuanto tiempo me podía tomar en esta tarea. Resultó que duré aproximadamente 5 horas y media, repartidas en dos días, contestando los mensajes. Lo hice de veras con gusto, sin pensar en el tiempo que me tomó y realmente agradecido por las muestras de afecto y, en algunos casos, solidaridad por haber llegado, como me dijo un amigo, a la edad desde el cual empezamos a vislumbrar la cima de la montaña.

Pero si antes cumplir años en una fecha tan cercana a otras fechas festivas de alguna manera siempre ha sido una situación particular para mí (en la que recibir un solo regalo por cumpleaños y Navidad es apenas una parte de la historia), con el advenimiento de la era 2.0 la cosa se ha tornado realmente dramática. No había terminado de contestar los mensajes de cumpleaños cuando se inició una igualmente conmovedora seguidilla de mensajes deseándome una muy feliz Navidad y un próspero año nuevo. Pero ya para esos momentos el tiempo era escaso y la posibilidad de volver a sentarme 5 horas a contestar los mensaje recibidos no era factible (cenas, compras, preparación de viaje a la playa, en fin, todas esas cosas que nos ocupan esos días). Al principio opté por tratar contestar algunos desde el teléfono, cosa que es bastante laboriosa para quienes nacimos con diez pulgares. Pero no avancé como quería, por lo que los mensajes se apilaban en todos mis contenedores virtuales, causándome cada vez mas angustia.

Finalmente decidí abandonar mi meta de contestar antes de irme a la playa todos los mensajes recibidos hasta ese momento (y con la esperanza que el inicio de las vacaciones disminuiría el ritmo al que recibía los mensajes) y posponer toda actividad hasta llegar a Potrero. Pero la verdad es que una vez estando allá mo parecía razonable perderse del sol, el mar, la brisa, la piscina,los atardeceres celestiales y sobre todo del disfrute infinito de mis nietas para sentarse a contestar mensajes, aun cuando fuera en la noche con una cerveza y buena música. Así que tampoco pude contestar muchos.

Y ahora que volví a San José hay cosas pendientes, proyectos que iniciar, responsabilidades que asumir. Y entonces me invade la angustia 2.0, producto de esa combinación de esta facilidad que tenemos ahora para expresar y distribuir nuestros mejores deseos, con un sentido de responsabilidad que me dice que debería sentarme a contestarle a todos y cada uno de los que me enviaron un mensaje por las fiestas. Pero ya llegué a la conclusión de que la situación me sobrepasó y que no hay nada que pueda hacer para ponerme al día, salvo el propósito de no dejar que se me acumulen los mensajes el próximo año, o cambiar mi cumpleaños a una fecha menos particular.

En todo caso y para aplacar mi conciencia decidí escribir estas líneas, para decirle a todos y cada uno de los que me mandó un mensaje que no haberles respondido no es producto de una naturaleza malagradecida sino de una desordenada, que no es indiferencia, es indisciplina. Pero que les agradezco profundamente los buenos deseos para mí, pero sobre todo para mi familia. Y que todo lo que quieren para mí y para mi familia lo reciban ustedes multiplicado por mil, porque si se tomaron el tiempo de enviar esos mensajes es que se lo merecen. Un abrazo a todos y de veras, de corazón, muchísimas gracias!

7 comentarios:

Alejandro C. Trejos C. dijo...

Fácil, cambia tu cumple para el 34 de diciembre!!!

Abrazo amigo

PD: No, no funciona lo del 3 de enero es peor cuando inician labores

Susana Soto dijo...

Yo por eso, dejé mi felicitación por su cumple para este momento. No es que se me haya pasado en el FB ni que se he haya olvidado... para nada!! Pura consideración :D

De verdad, todas las buenas vibras para este nuevo año (doble en su caso).

José Francisco Correa dijo...

Ciertamente, que es alagador el recibir tanto mensaje de felicitación. A varios amigos nos ha pasado algo parecido (pero no tantos) y creemos que es imprescindible responder, uno a uno, cada mensaje. Tal vez le tome más horas, pero tampoco se cumple 50 o múltiplos más de dos veces en la vida. Espero que termine de responder, antes de cumplir los 51... ¡Felicidades! Y no es necesario que responda este...

Sergio dijo...

El asunto se resuelve limitando la cyber-dependencia y mantener menos cuentas. Yo por mi parte, no voy a aumentar sus angustias felicitandolo, talvez el proximo año...!

Ignacio J.B dijo...

Lo importante es que se cuenta con valiosas amistades que sin importar la cercanías de otras fiestas aprovechan cada oportunidad de desearle lo mejor!

Yo no le desearé nada! asi no le aumento el trabajo! Aunque claro si le mando un saludo fraternal!

Andrea dijo...

A mi si me contestó, asi que not taken :) Saludos!

Christian Hess Araya dijo...

Hasta hoy leo este post y debo decir que, aparte del contenido, me encantó el estilo literario. Well done, my friend.

Hablando de estilo literario -y sin que tenga absolutamente nada que ver con el tema, pero es que después se me olvida comentarlo- estoy disfrutando mucho de la novela original de "Drácula", de Bram Stoker, que naturalmente estoy leyendo con el app de Kindle para iPad/iPhone. :-)

Saludos progresivos.