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miércoles, 15 de diciembre de 2010

Analistas, propagandistas y la brocha como herramienta metodológica de análisis

Es común que los medios de comunicación acudan a especialistas para complementar informaciones relevantes. Estos profesionales se han convertido en referente para un sector nada despreciable de la población, por lo que es importante saber separar el grano de la paja. En este caso el uso de esta metáfora es intencional, y además debe ser tomada literalmente.

Hay algunas premisas para juzgar la calidad del análisis que nos brindan estos expertos -aunque hay algunos que en realidad no lo son-. Primero, la objetividad, en las Ciencias Sociales sobre todo, no es posible. La visión que una persona tiene sobre un acontecimiento está permeada de una subjetividad que no es posible eliminar. Esto por supuesto no invalida ninguna opinión, siempre y cuando la gente sepa con claridad quién es el analista, conozca sus antecedentes, filiación política y su formación académica. Y el analista igualmente debe estar consciente de ese sesgo natural, de manera que haga un esfuerzo consciente de tratar de equilibrar lo que dice, o advertir cuándo está dando una opinión.

¿Qué debemos esperar de un analista? Desde mi perspectiva, necesitamos que se contextualice adecuadamente la noticia que se está comentando, lo que significa en muchos casos la utilización de antecedentes históricos, la explicación de conceptos básicos y la identificación de actores relevantes. Además necesitamos toda la información complementaria necesaria que nos permita una comprensión más integral de lo sucedido. De igual utilidad resultaría la prospección de escenarios, un pronóstico educado y fundamentado a partir de los hechos presentados, que nos permita vislumbrar posibles cursos de acción. Finalmente puede ser importante la opinión del consultado, sobre todo si nos revela una percepción que podemos confrontar con nuestras propias creencias.

¿Qué es lo que NO queremos de un analista? Que solamente nos de su opinión. Peor aun, que esa opinión no sea más que una elaboración sofisticada de prejuicios y opiniones comunes, las mismas que oimos en el taxi, en la esquina y en los buses, porque si de eso se tratara preferiríamos quedarnos con las fuentes originales de esas opiniones, es decir, con la de los taxistas, chanceros y las personas que conversan a gritos en el bus.Tampoco queremos que se limite a utilizar el sentido común sin hacer el esfuerzo de informarse para tratar de aportarnos elementos inéditos. Ni que trate de disfrazar deseos ocultos en la definición de escenarios posibles. El ejemplo más claro de esta práctica siempre lo vemos en las interpretaciones que se le hacen a las encuestas, sobre todo las que hablan de intención de voto. Apenas unos días antes de la elección presidencial del 2010, algunos analistas insistían, apelando a una lectura parcial, poco rigurosa e interesada de las encuestas, que habría una segunda ronda. Ya sabemos lo que pasó.

Pero hay otra práctica, que hemos visto sobre todo en los últimos tiempos en "analistas" que aparecen con inusitada frecuencia en varios medios, que es probablemente la mas perjudicial de todas. Es la de utilizar crudamente los espacios que les brindan para promoverse, presentando como análisis objetivo lo que a veces es una no muy bien disimulada apología de ciertos personajes. Quienes incurren en esta práctica no son en realidad analistas, sino propagandistas solapados de partidos políticos y personas. Hay gente, ya lo sabemos, que su único mérito en la vida es una capacidad inagotable de adulación, lo que tratan de encubrir tratando de presentar la "pasada de brocha" como un ejercicio intelectual. Afortunadamente a estos "analistas" -mas bien cortesanos- se les notan rápidamente las carencias. Pero eso no significa que no debamos estar alertas.

Lo importante, finalmente, es buscar siempre otras opiniones, informarse y con eso se pueda construir un criterio propio. Los analistas pueden ayudarle, pero no son infalibles y, como se mencionó, en algunos casos hay intereses de por medio. Por eso es importante que no dependa de solo eso

14 comentarios:

Anónimo dijo...

Curioso que seas tu quien haga el análisis. Obviamente sos parte de esos que criticas, ya que bastante apología y propaganda realizas sin presentarte adecuadamente ante la ciudadanía cuando "analizas". Ya te veremos, brocha en mano, "analizar" precandidaturas en PLN.
Apología no solo de candidatos, expresidentes, gobiernos y partidos. Esos son tus análisis. Vaya, que te retrataste en esta nota!, bien hecho!

Roberto Gallardo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Roberto Gallardo dijo...

La paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio: me critica por no "presentarme adecuadamente", pero no se identifica para hacer el comentario... Pero no importa, ya los conozco bien... ;-)

LuisEmilio dijo...

Planteaste el problema de manera magistral, Roberto. La función del analista conlleva una dimensión ética insoslayable que pasa por preguntarse si se tiene algo que decir sobre el tema, con qué propósito lo diría y cuáles serían las consecuencias esperadas de ese análisis.
Me parece que el fenómeno de cortesanos, en vez de analistas, está más extendido de lo que quisiéramos. La objetividad total no es alcanzable, pero el analista tiene la capacidad de discernir cuando intenta dirigir la opinión en uno u otro sentido. Ser analista tiene que doler y contrariar los deseos de la persona; si esto no está presente, estamos ante un cortesado o un irresponsable que aprovecha tribuna en beneficio propio.
Entonces, ¿análisis para qué? Para educar y así democratizar. Para permitir una mejor toma de decisiones por parte de la ciudadanía. Para desmenuzar asuntos, hacer comprensible la complejidad de éstos, exorcisar prejuicios y acallar voces apasionadas que confunden, donde debe imperar claridad. Así lo veo yo...

Anónimo dijo...

La viga en mi ojo la conosco bien. A ti no tengo el placer, pero parece que tu si me conoces (?). Sin embargo, no es relevante decir quien soy, puesto que no soy analista ni ando apareciendo en los medios como si lo fuera. Cansados estamos de escuchar propaganda disfrazada de analisis como el que tu, y tantos más de todos los colores políticos, hacen. Saludos a vos y tu audiencia, que seguro utilizará la brocha contigo, como bien lo indicas tu mismo.

Roberto Gallardo dijo...

Luis Emilio: no lo pudiste decir mejor. Me alegra que coincidamos en este tema, porque es esa consciencia del papel que el analista juega en esto lo que se requiere en el país. Te digo esto además porque me pareció muy buena tu intervención creo que en Canal 11 o el 6 hace unos días. Saludos

Roberto Gallardo dijo...

Al valiente Anónimo solo puedo decirle una cosa: conozco se escribe con zeta.

Por lo menos los dos mensajes que dejó nos sirven para explicar por qué este sesudo comentarista enmascarado de blogs no es analista ni anda apareciendo en medios pretendiendo ser uno. Lo que natura no da... :-)

Anónimo dijo...

El título, muy bueno, me llamó la atención. Pero el texto me parece quedó debiendo. Ciertamente hay muchos que se la pasan en eso, y los periodistas no hacen el esfuerzo que debieran para: a) identificar buenos analistas, no simplemente babosos dispuestos a hablar de todo, especialmente de lo que ignoran, con tal de figurar, b) proveernos los antecedentes de los llamados analistas, para que podamos ver quién es quién.
Y entonces por qué quedó debiendo el blog? Diay, porque desgraciamente parece que don Roberto aprendió mucho de su paso por la política, y se cuidó mucho, muchísimo, de poner ejemplos concretos al asunto. El comentario es pues, válido, pero al quedarse en una etérea generalidad, es de limitada utilidad.
Y no me interesa quedar en el anonimato, es solo que era la opción más práctica para hacer el "post". Mi nombre es Agustín Castro y me puse a leer el blog por un correo que me envió don Roberto.

Eleonora Badilla Saxe dijo...

Mil gracias por este perfil certero de algunas personas que confunden la opinión personal (a la que tienen todo el derecho) con la opinión profesional (la que deben fundamentar con criterios y datos).
Agradezco también el sentido del humor, siempre bienvenido.
Confieso que durante la lectura pude ir visualizando a colegas en las asambleas de escuelas... :)
Un abrazo,
Eleonora

Anónimo dijo...

Excelente comentario. En nuestro país es necesario incorporar los racionales necesarios y adecuados cuando se trata de comentar y analizar temas importantes en el devenir nacional.

Roberto Gallardo dijo...

Agustín: te agradezco el comentario. El problema de dar nombres es que entonces el tema se puede desvirtuar, pues podríamos terminar discutiendo personas y no conceptos. Y para mí eso es lo más importante.

Y ojo que no tengo absolutamente nada en contra de los comentarios anónimos, solo quise llamar la atención acerca de la contradicción de acusarme -anónimamente-, de no "presentarme adecuadamente".

Roberto Gallardo dijo...

Eleonora: no lo había pensado, pero tenés razón! Saludos

Allan dijo...

A varios colegas en la UCR les dije hace algunos meses que urge realizar una investigación científica sobre el papel "del analista" en los medios de comunicación costarricense (incluso puede ser una tesis). Vi muchos programas de televisión en la campaña pasada y, en general, me avergonzó la poca capacidad de síntesis, el pontificar autopsias políticas sin uso de bisturí ni de muestras, y ni que decir de algunas "conclusiones". El problema del medio de comunicación es no confrontar al analista (y su analisis) en el devenir.

Edwin Alvarado dijo...

Iniciar investigaciones sobre el rol del ‘analista’ en medios de comunicación me parece inaplazable. El caso que el Profesor Gallardo trae a colación es especialmente preocupante: aquellos analistas que pregonaban la inminencia de una segunda ronda electoral en 2010. Yerros de semejante envergadura comportan el riesgo de que el politólogo –por ejemplo– se adueñe de la poco encomiable fama del ‘meteorólogo televisivo’, lo que puede traer indeseables consecuencias para el gremio.

Otro problema de las Ciencias Sociales, al margen de que la objetividad absoluta sea imposible, es la existencia de una horda de megalómanos que encuentran en su oficio la misión de transformar/redimir el mundo en el que habitan, fantasía que a menudo los conduce a realizar análisis forzados y por demás hepáticos. Pero este tópico prefiero reservarlo para el Dr. Enrique Pedro Haba y, especialmente, el Dr. Minor E. Salas (“Las Ciencias Sociales como Consuelo”).

Saludos, estimado Profesor. Espero encontrarlo en próximos semestres… ;-)