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martes, 9 de agosto de 2011

Conocer a los lectores

"Esos alumnos no tienen la culpa de ser ahora incapaces de leer Guerra y Paz o El Quijote. Acostumbrados a picotear información en sus computadoras, sin tener necesidad de hacer prolongados esfuerzos de concentración, han ido perdiendo el hábito y hasta la facultad de hacerlo, y han sido condicionados para contentarse con ese mariposeo cognitivo a que los acostumbra la Red, con sus infinitas conexiones y saltos hacia añadidos y complementos, de modo que han quedado en cierta forma vacunados contra el tipo de atención, reflexión, paciencia y prolongado abandono a aquello que se lee, y que es la única manera de leer, gozando, la gran literatura. Pero no creo que sea sólo la literatura a la que el Internet vuelve superflua: toda obra de creación gratuita, no subordinada a la utilización pragmática, queda fuera del tipo de conocimiento y cultura que propicia la Web" Las anteriores reflexiones las hace el Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa en su columna del pasado domingo en el periódico El País. Estamos en medio de un proceso de reconfiguración del lector que, sospecho, nadie está teniendo en cuenta a la hora de producir información.

¿Qué sabemos de los lectores ticos del siglo XXI? No conozco que, más allá del ámbito del mercadeo, que es en mucho la preocupación principal de las empresas comerciales dedicadas a la producción y transmisión de información, haya estudios que nos permitan delinear con claridad los hábitos de lectura de la gente. Pero cuando según lo muestra un estudio de la firma UNIMER publicado en el semanario El Financiero, casi la mitad de la población costarricense forma parte e interactúa en alguna red social, no es descabellado que la descripción que hace Vargas Llosa del lector contemporáneo pueda extrapolarse al lector costarricense.

Y si esto es así, habría que empezar a repensar la forma en que generamos contenido y lo diseminamos. Y esto no es solo para hacer de ese contenido mas atractivo o valioso para ese "picoteador" de información, sino además porque es posible que ciertos aspectos hasta ahora utilizados de una manera tengan que ser evaluados a la luz de esta nueva perspectiva. Un ejemplo de esto debería ser el titular de las noticias en medios impresos. Hasta ahora, el titular pretendía, creo yo y posiblemente además de otras cosas, servir de "gancho" para atraer la atención del lector sobre una noticia en particular. Actualmente es común encontrar un cierto desencuentro entre titular y contenido, y muchas veces la noticia no es lo que el titular parece decir. Pero sospecho que para muchos lectores el titular se ha convertido en la noticia. Y a la luz de una suposición como esta, habría que valorar de manera distinta los titulares, y definirlos con otro sentido. Si el lector tico está "mariposeando cognitivamente", sacrificando la profundidad por la diversidad de fuentes, quedando en lo externo sin adentrarse en los detalles, es lo menos que se puede hacer.

Pero posiblemente lo que haga falta es hacer un estudio concienzudo sobre las características de los hábitos de lectura de los costarricenses. Hacer un retrato integral, saber bien cómo consume los contenidos informativos. Solo de esa manera podremos superar las consecuencias negativas que pueda generar la ligereza con la que muchos lectores, cuidado y no es la mayoría, está recibiendo y procesando su información.

11 comentarios:

Gustavo dijo...

Excelente tema Roberto. De hecho algo sobre lo que habrá que investigar desde varias disciplinas y puntos de vista, no sólo la dimensión educativa, la cognitiva, sino también la de generación del pensamiento y, por qué no, sus implicaciones en otras áreas como la política. El otro día conversando con un cliente nos contaba que en su organización hay gente, en altos puestos, que se jacta de nunca haber leído un libro...

Alejandro C. Trejos C. dijo...

En una época donde la gente busca la gratificación inmediata; la lotería instantánea en lugar del gordo navideño, la primer respuesta de don Google en lugar de la investigación, el Zapping sobre lo visual en lugar del desarrollo de la película.

La reflexión de Roberto cobra para mi más importancia

Terox dijo...

El problema es que ya venimos arrastrando una tendencia marcada a la ignorancia literaria, mucho antes de internet y otros demonios...

En todo caso, no se debe satanizar el medio per se... ¿no es igual o más enriquecedor leer este artículo acá y comentarlo, que hacerlo en un periódico escrito?

Facebook, por otro lado, si es totalmente demoníaco... jajajaja

Jorge Vargas J. dijo...

Me parecen Roberto justas las apreciaciones y preocupaciones vertidas en tu artículo y en el de Vargas Llosa, pero también es necesario acotar que la lectura intensa y vasta aporta en gran medida a la excelencia y el desarrollo de facultades para la comunicación como son vocabulario, facilidad de expresión, enriquecimiento de la imaginación, amplitud de miras, etc., no obstante el factor crucial en el acto de leer o la lectura, que son casi lo mismo, es el comprender y estructurar para acrisolar la experiencia. Y el dsarrollo de esta facultad es más bien el resultado de una lectura selectiva y no de una lectura exhaustiva, y más aún de una tutoría explícita o implícita, por maestros o por una matriz cultural. Esta dirección es la que es esencial y el "insight" o "comprensión" efectiva puede ser instantánea si hay un maestro que la señale oportunamente o los antecedentes anteriores personales que hagan coalescer en ese momento los elementos disímiles en un "chispazo". En este sentido un breve pasaje en una película pueden darte mucho más "insight", y por lo tanto mayor capacidad de lectura que la lectura de tres novelas voluminosas de Balzac, por decir un ejemplo a la ligera. La pregunta espinoza sería entonces si al leerse menos exhaustivamente se está perdiendo la capacidad de descifrar efectivamente y la respuesta podría sorprendernos si ésta arrojase que hay una mayor capacidad de comprensión de lo esencial al ser capaces de detectar que hubo muchos caminos laboriosos y arduos que desembocan en campos estériles y / o desiertos. Puede ser que ahora los jóvenes diligentes y talentosos pudieran llegar más expeditamente a las verdaderas vetas y no a las "betas" ;-) .... Pienso.....

Esteban Octavio Mora Martínez dijo...

Internet no sólo ha venido a dotarnos de múltiples y variadas fuentes de información, con calidades distintas, sino, que además, se ha convertido en un agente catalizador de cambios en nuestra forma de pensar, leer, argumentar, escribir y hasta socializar.
El grado de utilidad de Internet es muy amplio, nos permite estar "conectados" con el mundo, pero al mismo tiempo en ese mar de información perdemos capacidad de asimilación, porque si nos concentramos, dejamos escapar decenas de fuentes y "lo que andabamos buscando se nos va".
Quienes hemos tenido la oportunidad de ser docentes, vemos eso en las aulas universitarias, los estudiantes recurren a diversas fuentes para realizar un trabajo que resulta en esfuerzo con poca profunidad y sin hilo conductor, donde el llamado "copy - paste" hizo el trabajo; o también, nos enfrentamos a ese estudiante con su "laptop y datacard" o celular con internet que en medio de la clase le consulta en silencio a Mr. Google y hace una intervención para impresionar con su conocimiento en "bytes" y sin "desfragmentar".

César González dijo...

Me encantó el tema. Sin embargo, me pregunto el por qué el boom de los libros electrónicos, las ventas de dispositivos como Kindle y Nook, La novedad del audiolibro, que no es tan nueva.
Estamos de acuerdo. Como profesor de periodismo noté lo deteriorado que está el hábito de lectura en los jóvenes. Pero no toda la culpa se le puede endosar al condicionamiento al que nos somete Internet. Es cierto que navegar es satisfactorio, porque obtener respuestas rápidas estimula las zonas de recompensa del cerebro. Pero eso no significa que la gratificación tenga la misma intensidad y naturaleza que la del proceso elaborado de la lectura.
Yo le apuesto a otra cosa. Según mi apreciación curiosa, el 100% de los alumnos que cargaban literatura en su mochila, tienen padres que leen, tienen fronteras musicales más amplias que el promedio, y tienen interés en temas complejos. Utilizan el internet para satisfacer esas inquietudes. Van un poco más allá en todo. Creo sinceramente, que es un tema de formación y de ejemplo, más que de consecuencia tecnológica. Como dice Nokia... no es la tecnología. Es lo que hacés con ella

Gonzalo corea dijo...

También los medios debemos revisar que material entregamos al público. Suponemos mucho, demasiado que lo que publicamos, es lo que le interesa o le sirve a la gente. A lo mejor estamos engañados.

Saludos don Roberto.

Anónimo dijo...

Los medios deberíamos examinar la clase de material que entregamos a nuestro público. Suponemos demasiado,que lo que publicamos es lo que le interesa o le sirve a nuesro público.

Saludos, estimado don Roberto.

Andrea dijo...

La raíz del problema está en la educación formal. Cuando tenemos políticas educativas que suprimen, por tomarlo como ejemplo, Don Quijote de la Mancha “porque es muy complicado” es ahí donde realmente nos convertimos en putillas de la información. Uno no lee clásicos porque tengan esa etiqueta, sino porque son obras que han demostrado su calidad gramatical y su vigencia temática por varias centurias. El problema no es que ahora se nade en un océano infinito de información de todos los niveles de calidad; el problema es que si nunca tuviste un entrenamiento adecuado para tener una discernir y tener una opinión independiente y sustentada, de nada te va a servir. Saludos profe!

Sergio dijo...

ahora, si bien es cierto lo que me dijo un amigo bibliotcario y que he verificado revisando el contenido de los anaqueles de libros de las librerias mas grandes del pais; se da uno cuenta que aparte de la lectura de autoayuda y mercadeo, el Tico lee muy poco. Entre Cohelo y Covey se maneja el grueso de la asimilacion literaria del tico. Quizas esta es una oportunidad para que este mariposeo, aunque efimero por definicion, sirva de antidoto a esa enajenacion literaria.

Suso dijo...

Ojalá más gente pensase como tú también aquí en España.
Enhorabuena por tus artículos.