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martes, 4 de febrero de 2014

El país que tenemos

En este período en el que se discuten -o al menos eso quisiéramos-, temas trascendentales para el futuro de nuestro país, deberíamos exigir que ese debate se lleve a cabo con el máximo rigor posible. Una premisa básica, para definir el país que queremos, es partir del país que en realidad tenemos.

Los procesos que conducen al desarrollo son complejos y de largo aliento. Para alcanzar niveles de bienestar generalizados, sostenibles y con equidad, requerimos diseñar políticas públicas que partan no solo de los objetivos que se trazan a futuro, sino además de una justa valoración de lo alcanzado. En ese balance en el análisis se encuentra la posibilidad de diseñar estrategias de desarrollo apropiadas y realistas.

¿Cuál es la Costa Rica de hoy? La pregunta no es retórica, pues de la caracterización que hagamos dependerá mucho la forma en la que debemos acometer las tareas del desarrollo. Partimos de la noción indisputable de que tenemos retos y carencias, que falta mucho por avanzar, sobre todo en materia de equidad. Pero sería irracional aceptar que el país es lo que algunos dicen que es: un resonante fracaso colectivo, una sociedad desgarrada en donde campea la pobreza, la inseguridad, el desaliento y el conflicto social.

La Costa Rica del 2014 no es, ni por asomo, la que los heraldos del apocalipsis dicen que es. Se entiende que algunos quieran crear tal sentimiento de desánimo que el electorado crea que cualquier opción da igual y por lo tanto se puede elegir a cualquiera, pero la verdad es otra. No se trata de juzgar la labor de Gobierno, sino de valorar en su justa perspectiva lo que hemos alcanzado como país, requisito fundamental para definir que es lo que queremos.

Lo cierto es, que, como dice el Decimonoveno Informe sobre el Estado de la Nación, en los últimos años “hubo progresos en la contención de la violencia social y mejoras importantes en los indicadores educativos y de salud”. Los avances en materia de seguridad ciudadana  ha hecho que el tema, de urgente preeminencia en la campaña del 2010, haya desaparecido del debate en la campaña del 2014. No podía ser de otra forma después que los asaltos se redujeran de 7,166 en el 2006 a 5,912 en el 2012, los robos a casa y locales comerciales de 19,778 en el 2006 a 16,377 en el 2012, y la tasa de homicidios se redujera dramáticamente de 11.5 por cada 100,000 habitantes, a 8,8 en el período del 2010 al 2012.

En el campo social, en el año 2012 la pobreza, medida por insuficiencia de ingresos, se redujo un 1%, la primera reducción en un quinquenio, y como parte de una reducción de 7% desde 1990. Pero cuando se mide  la pobreza por el método de Necesidades Básicas Insatisfechas, que refleja la eficacia de los programas sociales públicos, el Estado de la Nación, con base en el censo 2011, estima que el porcentaje de hogares con una o mas necesidades básicas insatisfechas se redujo de 36,1% en el año 2000 a 24,6% al momento del censo. Un 46% de los distritos del país experimentó mejoras en este indicador en esos 10 años, y solo un 1,3% un descenso.

Todo esto como resultado de un esfuerzo enorme que se ha venido haciendo desde el 2006 para aumentar la inversión social, desde un 16,8% del PIB en el 2006, al 23% en el año 2012, pese un déficit fiscal que habría llevado a otros precisamente a cortar esta inversión en aras de un equilibrio que ha probado ser letal para los mas necesitados en todo el mundo. Y esto en un entorno de inflación controlada, la menor en los últimos 36 años según la CEPAL.

Igualmente la inversión educación ha venido elevándose paulatinamente, pasando de un 5% del PIB en el 2006 a un 7,2% en el 2012. No es casualidad por ejemplo que el porcentaje de repitentes en educación tradicional haya disminuido de 9,6% en el 2006 a 7,3% en el 2012, o que la deserción intranual en secundaria haya disminuido de 13,2% en el 2006 a 11,1 en el 2011. Agréguese el aumento de la inversión en programas de salud, de 4,9% del PIB en el 2006 a 6,8% en el 2012, lo que ha generado que el año pasado el país redujera la tasa de mortalidad infantil, entre otros indicadores, a su nivel mas bajo de la historia, uno que nos sitúa al nivel de países desarrollados.

Ni hablar del desempeño del país en materia de exportaciones, de atracción de inversiones y de incremento del numero de turistas que nos visitan, actividades en la que el crecimiento ha sido sostenido desde el 2006.

Y no son solo los indicadores nacionales los que muestran que este país está muy lejos de ser el desastre que algunos quieren pintar. Desde afuera nos miran con admiración y resaltan una y otra vez nuestros logros. El Foro Económico Mundial califica al sistema educativo costarricense como el primero de Latinoamérica; además somos primeros en el Índice Global de Innovación de la Universidad de Cornell, en el Índice de Progreso Social del Social Progress Imperative, y en el Índice de Desempeño Ambiental de la Universidad de Yale.

Consistentemente, para desesperación de los apóstoles del pesimismo, el país se sitúa en los primerísimos lugares de mediciones alternativas de bienestar, lo que ha llevado que se considere a Costa Rica como uno de los países mas felices del mundo, dato ratificado por una encuesta de la UCR el año pasado, en la que 9 de cada 10 costarricenses se declaraba feliz. Esto en una sociedad que es primera en el Índice de Libertad de Prensa según la organización Reporteros sin Fronteras y cuarta en el Índice de Percepción de la Corrupción de Transparencia Internacional.

Para definir políticas de desarrollo no debemos permitir que nos confundan. Para ser exitosos, debemos partir de la valoración precisa de lo que hemos alcanzado. Porque si el debate se basa en un país que no existe, podemos terminar con un país que no queremos.


viernes, 14 de mayo de 2010

Ensalada de temas, segunda parte

Consciente de que segundas parte nunca fueron buenas (salvo quizás la de El Padrino), y no completamente seguro ni siquiera que la primera parte lo fuera, me mando con una segunda ensalada, con el firme propósito de que en algún momento me voy a sentar a escribir un artículo como Dios manda.

- El gasto ejecutado del MEP como porcentaje del PIB durante el 2009 fue de 6,47%. El nivel de ejecución presupuestaria de ese Ministerio fue del 97,5%. Si se incluyen los recursos invertidos en el INA, el monto invertido en educación en el país en el año 2009 con respecto al PIB fue de 6,85%.

- NO es cierto que al finalizar su período constitucional los diputados salgan con una pensión de un régimen especial. Esto existió en el pasado pero se derogó hace muchos años. A cada rato oigo este argumento como si fuera cierto y no lo es.

- ¿Marcha nacional en contra del aumento de salario para los diputados? Espero que no haya paro de labores para ir a la marcha, porque la suspensión de servicios públicos le puede terminar costando al país más que el aumento de salario de los diputados...

- Costa Rica no es un país inseguro. Definitivamente se ha vuelto más inseguro que antes y esta es una tendencia que debemos revertir, pero sigue siendo, para los estándares internacionales, un país bastante seguro, el tercero de América, según una reciente publicación internacional. Lo anecdótico no puede desvirtuar las estadísticas.

- La sensación de inseguridad la refuerza el pesimismo. Y el pesimismo se ha convertido en el negocio de muchos medios de comunicación. ¿Cuántas buenas noticias ha escuchado/visto/leído en la última semana? ¿Cuántas noticias negativas? Me resisto a creer que este país esté tan mal como lo pintan algunos medios. Si no, no seríamos el pueblo más feliz del mundo (cosa que esos medios han tratado de desvirtuar a toda costa). ¿Por qué se ha vuelto políticamente incorrecto ser optimista y creer que en este país hay cosas buenas?

- "Jugoso aumento quieren 45 diputados" dice un titular de La República de hoy. No soy periodista, pero me parece que los medios deberían ser muy estrictos respecto al uso de adjetivos a la hora de informar. Yo no quiero que me califiquen las noticias. Dejen que la gente decida si el aumento es jugoso o no y no la guíen a una conclusión determinada, incluso una aparentemente tan obvia como esta.

- El tema del déficit fiscal lo único que prueba es que para sostener la institucionalidad social de la que tanto nos enorgullecemos es imprescindible una reforma tributaria. Porque yo creo que nadie quiere que se disminuyan los recursos para Avancemos, o que no se abran mas CEN/CINAI, o se recorten los fondos para los bonos de vivienda. El déficit se explica también por estos gastos. Posiblemente se pueda ser más austero en algunas cosas y esto generaría algunos ahorros, pero el grueso del gasto público está concentrado en la inversión social. Y eso no debe sacrificarse.

- La encuesta que publica hoy el Diario Extra es de lo más sesgada respecto al tema de las sociedades de convivencia. Se preguntó a los costarricenses si estaba de acuerdo "con que los homosexuales puedan contraer matrimonio en igualdad de condiciones como en el caso de un hombre y una mujer". Por supuesto que 75% iba a oponerse (más bien no deja de llamar la atención que un 25% esté de acuerdo aun con la pregunta planteada de esta manera). No han querido entender que lo que se ha propuesto es un tema de derechos humanos. Nadie ha hablado de matrimonio. Pero definitivamente hay gente que lucra políticamente de la ignorancia de la gente. Qué triste.

- En una entrevista con el periódico La Nación, el Presidente ecuatoriano se despachó a hablar en contra del nuevo Gobierno de Honduras. Pero cuando le preguntaron del desmadre que ocurre en Nicaragua, el hombre sin sonrojarse dijo que Nicaragua es un país soberano. O sea Honduras no lo es o por lo menos no lo suficiente como para descalificar un gobierno electo con un porcentaje de votos superior al que obtuvo Daniel Ortega en su elección.

Ahí les dejo la ensalada. ¡Provecho!