Don José Joaquín Trejos Fernández era, al momento de ser postulado, profesor de matemática, y había ocupado cargos académicos en la UCR, pero no tenía ninguna experiencia práctica en política, ni había servido en cargo alguno de la administración pública.

La mención a don José Joaquín viene a cuento porque como se mencionó en el blog la semana pasada, parece haber un adelantamiento del calendario electoral, producto del desvanecimiento del actual gobierno. En una coyuntura como esta, ¿sería posible repetir la experiencia de 1966 en el 2016?. Y además, ¿sería conveniente hacerlo?
No hay duda que don José Joaquín era una persona excepcional. Así como no hay duda de que actualmente hay personas con calificaciones similares, no solo en la academia, sino en el ámbito privado. Eso no ha cambiado. Lo que ha cambiado es el Estado costarricense. Y mucho.
Queda claro, después de la experiencia vivida con el actual gobierno, que quien vaya a conducir el país a partir del 2018, no puede ser alguien que llegue a aprender, que con gran candor admita que “no es lo mismo verla venir que bailar con ella”, apenas unos meses después de asumido el cargo. Ni alguien que crea que solo es suficiente un ejercicio de voluntad personal, de “voluntad política”, para hacer que las cosas sucedan. Eso es síntoma de una gran frivolidad. O peor aún, de una gran deshonestidad política.

La Costa Rica del 2016 se asemeja poco a la Costa Rica de hace 20 años. Es más, la Costa Rica del 2016 es incluso bastante diferente a la Costa Rica del 2007, año en el que el referéndum sobre el TLC con EEUU nos permitió vislumbrar un país en el que subyace un nivel de polarización notable, que convierte el proceso político electoral en algo absolutamente incierto, y que está ahí, amenazante, presta a manifestarse en circunstancias políticas que así lo propicien.
La conclusión es que la apuesta de 1966 no es repetible en el 2018. Y no esta de mas recordarlo ahora que parece comenzar el ciclo electoral.
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Esta semana en Café Futbol, ¿cuales serían los mejores clubes para jugadores como Yeltsin Tejeda y Joel Campbell?, así como la salida de Javier Delgado de la LDA, son algunos de los temas comentados en la edición de esta semana por Alvaro Gallardo, Alberto Alfaro y Leo Pandolfi.
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Costa Rica debería poner mucha atención a lo que está pasando en los Estados Unidos. Las apuestas ciudadanas por los candidatos “no políticos” no son nuevas, aun cuando en el pasado normalmente no han terminado bien. Pese a eso, una sociedad como la estadounidense, que fue capaz de elegir a un afroamericano a la Presidencia apenas 50 años después de que se les negaran derechos, podría estar a las puertas de elegir como su presidente al que parece ser una versión anglosajona de Hugo Chavez. ¿Cómo es esto posible?

Para comprobar esto lo único que debemos es repasar el resultado de los experimentos populistas en países de nuestra región, cosa que hacemos condescendientemente, pensando que esto no es posible en un país como Costa Rica. Que es probablemente el mismo razonamiento que hacen actualmente millones de estadounidenses, los que bien podrían despertar el 9 de noviembre con Donald Trump como Presidente de su país.